Las funciones propias de los Agentes Inmobiliarios son la mediación y corretaje en las siguientes operaciones: Compraventa y permuta de fincas rústicas y urbanas, Préstamos con garantía hipotecaria sobre fincas rústicas y urbanas, Arrendamientos rústicos y urbanos, cesión y traspaso de estos últimos.
Las funciones propias de los Agentes Inmobiliarios son la mediación y corretaje en las siguientes operaciones: Compraventa y permuta de fincas rústicas y urbanas, Préstamos con garantía hipotecaria sobre fincas rústicas y urbanas, Arrendamientos rústicos y urbanos, cesión y traspaso de estos últimos, Evacuar las consultas y dictámenes que les sean solicitados sobre el valor en venta, cesión o traspaso de los bienes inmuebles a que se refieren los tres apartados anteriores.
La venta inmobiliaria se compone de varios pasos fundamentale:
Valoración del inmueble según su entorno y su competencia.
Pubicidad y difusión del inmueble en los distintos medios.
Visitas y atención global a los posibles clientes.
Estudio del cliente incluyendo sus posibilidades de compra y su financiación.
En caso de acuerdo con un cliente, negociación y cierre del acuerdo.
Confección del contrato de arras, compraventa, reserva o arrendamiento.
Asistencia a firma.
Seguimiento de la operación hasta la formalización de la compraventa.
Organización de la escritura de compraventa.
Asistencia a la escritura de compraventa.
Hasta no llegar a este último paso, el trabajo del agente no termina, siendo muy importante la experiencia del profesional para evitar que por una mala actuación se produzcan daños irreparables en el patrimonio de nuestros clientes.